En nuestro intestino habita un complejo ecosistema de bacterias conocido como microbiota intestinal. Estas bacterias cumplen funciones esenciales para el organismo, como facilitar la digestión, favorecer la absorción de nutrientes y reforzar el sistema inmunológico. Por eso, mantener una microbiota equilibrada es clave para nuestra salud general.
Cuando esta microbiota se ve afectada por factores como una mala alimentación, el estrés prolongado, tratamientos con antibióticos o un alto consumo de azúcares y grasas; hablamos de una flora intestinal dañada o de una microbiota alterada. Una alteración que puede impactar tanto en tu salud digestiva como inmunológica.
Flora intestinal dañada: síntomas más frecuentes
Si sospechas que tu flora intestinal está dañada, estos son algunos de los síntomas más habituales:
- Hinchazón abdominal frecuente, sin causa aparente.
- Alternancia entre estreñimiento y diarrea.
- Gases y heces con mal olor.
- Cólicos o molestias intestinales recurrentes.
- Mayor sensibilidad a ciertos alimentos.
- Bajadas de defensas o infecciones frecuentes.
Por consiguiente, detectar estos signos es fundamental para actuar a tiempo y buscar un tratamiento para la microbiota alterada.
A continuación, te explicamos cómo puedes recuperarla y qué hábitos incorporar para restaurar tu bienestar digestivo.
¿Cómo recuperar una flora intestinal dañada?
Restaurar el equilibrio de tu flora intestinal no ocurre de la noche a la mañana, pero es posible con un enfoque integral que combine alimentación, estilo de vida y apoyo nutricional. ¡Aquí van algunas claves!
1- Empieza cuidando tu alimentación
El primer paso para tratar una flora intestinal dañada es mejorar nuestros hábitos alimenticios, porque la alimentación juega un papel fundamental en el equilibrio y mantenimiento de una microbiota intestinal saludable.
Para ello, es clave seguir una alimentación variada rica en frutas, verduras, legumbres, tubérculos como el boniato o la remolacha, y semillas. Estos alimentos aportan fibra, vitaminas y compuestos que ayudan a restaurar una microbiota alterada.
La buena noticia es que la dieta mediterránea puede ayudarte (¡y mucho!).
2- El dúo perfecto para una microbiota saludable
En segundo lugar, una de las mejores combinaciones para tratar una microbiota desequilibrada es incluir alimentos ricos en prebióticos y probióticos.
- Por un lado, los prebióticos actúan como alimento para las bacterias buenas del intestino. Los encontrarás en alimentos como la cebolla, el ajo, el puerro, los espárragos o la avena.
- Por el otro, los probióticos son bacterias vivas que ayudan a restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal. Están presentes en alimentos fermentados como el kéfir, el yogur natural, el miso, la kombucha o el chucrut.
Si quieres saber en qué alimentos puedes encontrar probióticos, ¡te animamos a echarle un vistazo a este vídeo!
3- La calidad de los alimentos también cuenta
En tercer lugar, es importante reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, ya que pueden afectar de forma directa a la salud digestiva. La razón es que este tipo de productos -ricos en azúcares añadidos, edulcorantes artificiales, grasas saturadas y aditivos- alteran la composición de la microbiota intestinal y favorecen la proliferación de bacterias perjudiciales.
Además, pueden inflamar la mucosa intestinal, dificultando la correcta absorción de nutrientes y debilitando la barrera intestinal. Con el tiempo, esta alteración puede traducirse en síntomas como hinchazón, gases, digestiones lentas o desequilibrios en el tránsito intestinal.
Por lo tanto, limitar su consumo y priorizar alimentos frescos, naturales y ricos en fibra es fundamental para recuperar una flora intestinal dañada y mantener un sistema digestivo en equilibrio.
4- Flora intestinal dañada por antibióticos
En cuarto lugar, los antibióticos también pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y provocar trastornos digestivos. Para reducir su duración y severidad, prueba Vilardell Digest Probisec, un complemento alimenticio a base de tres cepas probióticas: Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus GG y Bifidobacterium animalis ssp. Lactis, cepas que existen en el intestino, dónde ejercen su acción equilibrante.
Además, su práctico formato en stick se disuelve directamente en la boca, sin necesidad de agua.
En resumen, adoptar una alimentación equilibrada y añadir alimentos con prebióticos y probióticos puede marcar la diferencia a la hora de mantener una microbiota intestinal fuerte y variada.
Bibliografía
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