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Estrés y estreñimiento
19 septiembre
Estrés y estreñimiento: ¿tu salud emocional altera la digestiva?

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Tus sistemas nervioso y digestivo están en constante comunicación. Existe un diálogo bidireccional en el eje intestino-cerebro que hace que la microbiota intestinal afecte al comportamiento humano y, a su vez, que las alteraciones en el comportamiento produzcan cambios en la microbiota. Por este motivo, es normal que el estrés pueda estar relacionado con síntomas como el estreñimiento.

En esta entrada te explicamos cómo se conectan tu salud emocional y la digestiva.

El efecto del estrés en la salud digestiva y viceversa

Los pensamientos y emociones desencadenados por el estrés pueden tener un efecto sobre el estómago y los intestinos. El estrés puede producir un desequilibrio en nuestra microbiota (disbiosis) que lleve a la alteración del tránsito intestinal y provocar estreñimiento, entre otros problemas. Así, el estreñimiento puede tener una causa emocional.

También puede ocurrir lo contrario: lo que ocurre en tu intestino puede causar estrés y malestar psicológico a largo plazo. Por ejemplo, el estreñimiento crónico, la diarrea y otros tipos de afecciones intestinales pueden desencadenar la ansiedad, provocando un círculo vicioso de problemas psicológicos y digestivos. De esta manera se explica la comunicación bidireccional en este eje intestino-cerebro.

Las neurohormonas como la serotonina y la do­pamina, hormonas de la felicidad, se liberan desde las células neuroendocrinas del intestino y actúan en la modulación del comportamiento. Al mismo tiempo, estas hormonas se ven reguladas por la microbiota intestinal.

¿Por qué el estrés afecta al sistema digestivo?

La mayoría de las funciones del cuerpo están controladas por el sistema nervioso autónomo, una red de nervios que conecta el cerebro con los órganos principales. El sistema nervioso autónomo contiene el sistema nervioso simpático, que prepara al cuerpo para las emergencias de lucha o huida y las situaciones de gran ansiedad.

También incluye el sistema nervioso parasimpático, que ayuda a calmar el cuerpo después de experimentar la lucha o la huida. El sistema nervioso parasimpático también prepara al cuerpo para la digestión comunicándose con el sistema nervioso entérico, situado en el tracto gastrointestinal.

Sistema nervioso entérico

El sistema nervioso entérico se encarga del funcionamiento básico gastrointestinal (motilidad, secreción de la mucosa y flujo sanguíneo). Está repleto de neuronas y a veces se le denomina segundo cerebro. Este sistema utiliza neurotransmisores químicos y hormonales para comunicarse con el cerebro y el resto del sistema nervioso.

En el sistema nervioso entérico es donde se fabrica la mayor parte de la serotonina del cuerpo, hormona que ayuda a la digestión al contraer los músculos, que favorecen el movimiento de los alimentos en el colon.

El estrés en la digestión

Cuando comes, las neuronas de tu aparato digestivo envían señales a tus intestinos para que se contraigan y digieran la comida. Cuando estás estresado, este proceso digestivo puede ralentizarse. Si el estrés es grave o prolongado, síntomas como el dolor de estómago y el estreñimiento pueden volverse crónicos.

El estrés también puede hacer que se produzca una inflamación en tu tracto gastrointestinal. Esto promueve el estreñimiento y empeora las condiciones inflamatorias que se puedan tener.

¿Puede el estrés agravar otras enfermedades del sistema digestivo?

Algunas enfermedades que provocan síntomas digestivos como el estreñimiento pueden empeorar con el estrés.

Estrés y síndrome del intestino irritable (SII)

Actualmente no se conoce la causa del SII, pero se cree que el estrés psicológico desempeña un importante papel. Una revisión de estudios de 2014 muestra pruebas de que el estrés podría contribuir al desarrollo o al empeoramiento de los síntomas del SII al aumentar o disminuir la actividad dentro del sistema nervioso autónomo.

El estrés también puede hacer que las bacterias del tracto gastrointestinal se desequilibren. Esta condición, que se denomina disbiosis, puede contribuir al estreñimiento relacionado con el SII.

Estrés y enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

La EII engloba varias afecciones caracterizadas por la inflamación crónica del tubo digestivo. Entre ellas se encuentran la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. En una revisión de estudios científicos realizada en 2005 se enumeran las pruebas que relacionan el estrés con los brotes de estas enfermedades.

El estrés crónico, la depresión y los acontecimientos vitales adversos parecen aumentar la inflamación, lo que podría desencadenar brotes de EII. Se ha demostrado que el estrés contribuye a empeorar los síntomas de la EII, pero actualmente no se cree que cause la enfermedad.

¿Puede el estrés contribuir a una mala alimentación?

Es habitual que cuando estamos estresados nos apetezcan más unos dulces que un plato de verdura, por ejemplo. El estrés y las malas elecciones alimentarias a menudo van de la mano. Si sufres estreñimiento por estrés, esto puede empeorar las cosas.

Los alimentos que suelen empeorar el estreñimiento si se consumen en exceso son:

  • Alimentos muy picantes.
  • Lácteos.
  • Alimentos con mucha grasa.
  • Ingredientes con mucha fibra, que son más difíciles de digerir.

Si tienes SII, también te ayudará eliminar de tu dieta los refrescos carbonatados, la cafeína y el alcohol de forma permanente o al menos hasta que los síntomas desaparezcan.

Entre la alimentación y el estrés también existe una comunicación bidireccional. Una alimentación poco equilibrada o insuficiente puede contribuir a desencadenar un estado de estrés. Hay autores que denominan a esta relación “alimentación-estrés”.

En sentido inverso, cuando experimentamos estrés, este puede afectar a nuestro comportamiento alimentario. A este tipo de relación se le ha denominado “estrés-alimentación”. En este sentido, el estrés se ha relacionado con trastornos como la obesidad, la anorexia, la bulimia y la desnutrición.

Consejos para mejorar el estreñimiento por estrés 

Si el estrés es la causa de tus problemas digestivos o una de ellas, te irá bien adoptar estas medidas:

Practica yoga, meditación o cualquier otro tipo de ejercicio físico; pueden ayudarte a aliviar el estrés.

Considera la posibilidad de recurrir a la terapia conversacional (psicoterapia) para aprender a controlar los sentimientos de ansiedad y depresión.

Realiza cambios saludables en tu estilo de vida, como dormir lo suficiente y seguir una dieta equilibrada.

Toma infusiones de plantas medicinales que ayudan a relajar el cuerpo y combatir el estrés, como: hierbaluisa, con propiedades digestivas; valeriana, indicada para conciliar el sueño; tila, excelente contra el nerviosismo; melisa, con propiedades relajantes.

En este artículo compartimos recomendaciones más detalladas sobre cómo reducir el estrés en el día a día y mejorar, así, tu bienestar digestivo.

Bibliografía

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