¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando cambia la hora?
Además, nuestros hábitos son imprescindibles si queremos sentirnos bien y poder reducir al máximo las enfermedades o molestias en nuestro organismo, sobretodo en la época de cambios en los que el cuerpo se tiene que aclimatar. Y esto lo podremos conseguir si tenemos un sistema inmunológico sano y fuerte. Las claves para conseguirlo están en seguir una dieta equilibrada y adecuada a cada estación, rica en nutrientes y vitaminas esenciales, junto con una apropiada ingesta hídrica, practicar ejercicio de manera regular, así como evitar en la medida de lo posible la exposición a factores de riesgo de infecciones según la época del año, y evitar el estrés.
Cada otoño retrasamos una hora nuestros relojes para pasar al horario de invierno. En 2026, el cambio tendrá lugar durante la madrugada del domingo 25 de octubre, cuando a las 3:00 los relojes volverán a marcar las 2:00. Sobre el papel, parece sencillo: dormimos una hora más y listo. Pero nuestro organismo no funciona exactamente como un reloj digital.
Diversos estudios han observado que la microbiota intestinal mantiene una relación estrecha con los ritmos circadianos: ciclos de aproximadamente 24 horas que influyen en el sueño, la temperatura corporal, la liberación de determinadas hormonas, el apetito y otros procesos fisiológicos.
La luz es una de las principales señales que ayudan a sincronizar estos ritmos. Por eso, cuando cambia la relación entre las horas de luz y oscuridad y nuestros horarios habituales, podemos necesitar unos días para adaptarnos.
Qué síntomas provoca el cambio de hora
Según diversos estudios y organizaciones sanitarias, durante los primeros días algunas personas pueden experimentar:
- Cansancio
- Somnolencia
- Dificultad de concentración
- Cambios en el apetito
- Alteraciones del estado de ánimo
Y aquí aparece una conexión que resulta especialmente interesante: nuestro intestino también tiene sus propios ritmos.
¿Por qué tengo problemas digestivos con el cambio de hora?
Cuando hablamos de salud digestiva solemos pensar en qué comemos. Sin embargo, también importan otros factores como cuándo comemos, cómo dormimos, cuánto nos movemos y cómo gestionamos el estrés.
La microbiota intestinal está formada por una enorme comunidad de microorganismos que viven principalmente en nuestro aparato digestivo y que participan en funciones relacionadas con la digestión, el metabolismo de nutrientes y la regulación de diferentes procesos del organismo.
Además, la relación entre los ritmos circadianos y la microbiota es bidireccional: nuestros horarios y ciclos diarios pueden influir en el entorno intestinal, mientras que la actividad de la microbiota también está relacionada con determinados ritmos del organismo.
Por eso, un cambio en nuestros horarios de sueño, alimentación o actividad puede alterar temporalmente nuestras rutinas digestivas.
No significa que cambiar el reloj provoque automáticamente un desequilibrio de la microbiota, pero sí que los cambios en los ritmos circadianos pueden influir en los factores que ayudan a mantenerla estable.
¿El cambio de hora puede causar problemas digestivos?
La microbiota intestinal y el sistema circadiano mantienen una relación estrecha. La alimentación, el descanso y los horarios forman parte de las señales que recibe nuestro organismo a lo largo del día.
Cuando llega el horario de invierno, podemos alterar sin darnos cuenta algunos de estos patrones: desayunamos antes o después de lo habitual, cenamos a una hora diferente, dormimos en otro horario o modificamos nuestra actividad diaria.
Estos cambios pueden repercutir en cómo nos sentimos y, en algunas personas, acompañarse de gases, hinchazón, cambios en el apetito o alteraciones del tránsito intestinal.
Además, el sueño y la microbiota están relacionados con el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación en el que intervienen señales procedentes del sistema nervioso, el aparato digestivo y los microorganismos intestinales.
Además, el sueño y la microbiota intestinal están relacionados a través del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación entre el sistema nervioso, el aparato digestivo y los microorganismos intestinales. Por eso, cuidar la salud digestiva es importante dentro de una rutina de bienestar integral. Si, además, experimentas digestiones pesadas, hinchazón o gases, Vilardell Digest Digesben puede ayudarte a mejorar la digestión gracias a su combinación de DigeZyme®, un complejo multienzimático, y extractos de plantas.
Por eso, cuidar nuestros horarios y descanso durante el cambio de estación puede ser una forma más de cuidar nuestra salud digestiva.
Cambio de hora, estrés y estado de ánimo: cuando el cuerpo necesita adaptarse
¿Cuánto tarda el cuerpo en adaptarse al cambio de hora? El cambio de hora no solo puede notarse por la mañana cuando suena el despertador. Durante los primeros días también podemos experimentar cierta sensación de desajuste.
Dormir peor, tener menos energía o modificar nuestros horarios puede afectar a nuestra concentración y a nuestro estado de ánimo. A esto se suma que, con la llegada del otoño, tenemos menos horas de luz natural y tendemos a pasar más tiempo en espacios cerrados.
El estrés también puede tener repercusiones sobre el bienestar digestivo. De hecho, el estrés y el descanso son dos de los factores entre los aspectos que debemos cuidar para mantener una buena salud intestinal.
Esto puede convertirse en un pequeño círculo: menos descanso → más cansancio y estrés → cambios en los hábitos → digestiones menos confortables.
Por eso, adaptarnos al cambio de hora no consiste únicamente en poner bien el reloj. También significa darle a nuestro cuerpo señales que le ayuden a recuperar su ritmo.
¿Pueden los alimentos fermentados ayudar a cuidar la microbiota?
Los alimentos fermentados han ganado protagonismo en los últimos años y pueden formar parte de una alimentación variada.
Entre los más conocidos encontramos:
- Yogur.
- Kéfir.
- Chucrut.
- Kimchi.
- Algunos vegetales fermentados.
- Kombucha.
Algunos alimentos fermentados contienen microorganismos vivos que pueden contribuir a la diversidad de nuestra alimentación. El yogur, el kimchi, el chucrut, los pepinillos fermentados y la kombucha son unos de los alimentos que pueden ayudar a cuidar la microbiota intestinal.
Sin embargo, no existe un alimento capaz de “equilibrar” por sí solo nuestra microbiota. Lo importante es el conjunto de nuestros hábitos y mantener una alimentación variada.
Y hay algo más que conviene tener en cuenta: si no estamos acostumbrados a consumir alimentos ricos en fibra o fermentados, introducir grandes cantidades de golpe puede provocar temporalmente gases o hinchazón.
Por eso, como ocurre con muchos cambios en alimentación, es mejor introducirlos poco a poco y observar cómo responde nuestro organismo.
Probióticos y prebióticos: no son lo mismo
Cuando hablamos de microbiota es habitual escuchar la palabra probióticos, pero existe otro concepto igual de importante: los prebióticos.
Los probióticos son microorganismos vivos que podemos encontrar en determinados alimentos y suplementos.
Los prebióticos, en cambio, son componentes de algunos alimentos que sirven de alimento para determinados microorganismos beneficiosos del intestino.
Por eso, cuidar la microbiota no consiste únicamente en añadir probióticos a nuestra alimentación. También es importante proporcionar una alimentación variada que aporte diferentes fuentes de fibra y nutrientes.
Para ir un paso más allá y dominar el tema de los probióticos y prebióticos, no te pierdas este artículo:
7 hábitos para adaptarte mejor al cambio de hora
No podemos evitar que cambie el reloj, pero sí podemos ayudar a nuestro organismo a adaptarse.
1. Mantén horarios regulares
Intenta mantener cierta regularidad en las horas de levantarte, acostarte y realizar las principales comidas. Los horarios previsibles ayudan a mantener una rutina estable durante los días de adaptación.
2. Busca luz natural durante el día
La luz es una de las principales señales que utiliza nuestro organismo para sincronizar el reloj biológico. Siempre que sea posible, aprovecha las primeras horas del día para salir al exterior o exponerte a luz natural.
3. Cuida tus horarios de comida
No solo importa qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Evita que el cambio de hora se convierta en una sucesión de comidas improvisadas y procura mantener una rutina alimentaria.
4. Introduce fibra y fermentados progresivamente
Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos ricos en fibra pueden formar parte de una alimentación saludable. Si quieres incorporar más fibra o alimentos fermentados, hazlo progresivamente para facilitar la adaptación digestiva.
5. Muévete cada día
Caminar, practicar ejercicio o simplemente evitar pasar demasiadas horas sentado puede contribuir al bienestar general y digestivo. No necesitas grandes sesiones de entrenamiento: mantenerte activo durante el día también cuenta.
6. Reserva momentos para desconectar
El otoño trae consigo cambios de horarios, vuelta al trabajo, nuevas rutinas y, en ocasiones, más sensación de estrés.
Busca pequeños momentos para desconectar: salir a caminar, leer, respirar tranquilamente o simplemente dejar el móvil a un lado.
Cuidar el estrés también es cuidar la digestión.
7. Escucha a tu cuerpo
No todas las personas reaccionan igual ante un cambio de horario ni toleran los alimentos de la misma manera.
Si notas que determinados alimentos te provocan hinchazón o molestias, presta atención a la cantidad, la frecuencia y el contexto en el que los consumes.
¿Por qué cuidar la microbiota también es cuidar tu bienestar?
La microbiota intestinal forma parte de un sistema complejo en el que intervienen la alimentación, el descanso, la actividad física, el estrés y muchos otros factores.
Por eso, no tiene sentido hablar de salud digestiva únicamente desde el punto de vista de los alimentos.
Dormir bien, mantener horarios regulares, moverse, gestionar el estrés y comer de forma variada también son formas de cuidar nuestro intestino.
Y durante el otoño, cuando cambian la luz, las temperaturas y nuestras rutinas, prestar atención a estos hábitos puede ayudarnos a atravesar mejor el periodo de adaptación.
¿Qué hacer si notas molestias digestivas después del cambio de hora?
Es posible que durante unos días notes cambios en tu digestión o en tus hábitos intestinales. En muchos casos, recuperar progresivamente una rutina estable puede ayudar.
Sin embargo, si las molestias son frecuentes, intensas, persisten en el tiempo o interfieren con tu día a día, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar cuál puede ser su origen.
La salud digestiva depende de muchos factores y no todas las molestias tienen relación con el cambio de hora o con la microbiota.
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Este otoño, sincroniza tus hábitos, no solo tu reloj
El cambio de hora nos recuerda algo importante: nuestro cuerpo también tiene su propio ritmo.
Durante unos días podemos necesitar un periodo de adaptación para volver a sincronizar nuestros horarios de sueño, alimentación y actividad con las nuevas horas de luz.
Cuidar nuestra rutina, descansar, mantenernos activos, comer de forma variada e incorporar alimentos fermentados y fuentes de fibra progresivamente puede ayudarnos a acompañar mejor este proceso.
Porque cuidar la digestión no consiste únicamente en preguntarnos qué comemos. También significa preguntarnos cómo dormimos, cómo vivimos nuestras rutinas y cuánto espacio dejamos para cuidarnos.
Este otoño, cambia la hora, pero no te olvides de escuchar también a tu propio reloj.
Bibliografía:
Cleveland Clinic. (2022, 30 de diciembre). What you should know about your gut health. https://health.clevelandclinic.org/gut-health
Oliero, M. (2019, 29 de mayo). Reloj de la microbiota intestinal: el estrecho vínculo entre microbiota intestinal, patrones dietéticos y ritmo circadiano. Gut Microbiota for Health. https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/reloj-de-la-microbiota-intestinal-el-estrecho-vinculo-entre-microbiota-intestinal-patrones-dieteticos-y-ritmo-circadiano/
Montagu, R. (2025, 29 de marzo). Dra. Ana I. Ortiz: «El cambio de hora puede alterar el equilibrio de la microbiota». OKDIARIO. https://okdiario.com/salud/dra-ana-i-ortiz-cambio-hora-puede-alterar-equilibrio-microbiota-14519462


