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Obesidad y microbiota
1 junio
Microbiota intestinal y obesidad, ¿cuál es su relación?

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El impacto de la obesidad en el desarrollo de enfermedades asociadas y su efecto sobre la esperanza de vida es muy alto.

Según la OMS, en 2016, alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) eran obesos. En el caso de España, según la Encuesta Europea de Salud en España del año 2020, un 16,5% de hombres y un 15,5% de mujeres de 18 o más años padecen obesidad.

En este artículo te explicamos las causas de esta enfermedad, el papel que juega la microbiota intestinal en su desarrollo y cómo prevenirla.

¿Qué es la obesidad?

La obesidad es una enfermedad crónica que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo que puede ser perjudicial para la salud.

Esta enfermedad es un importante problema de salud pública, ya que está relacionada con varias enfermedades crónicas, incluyendo diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y cáncer, entre otras.

Según la OMS, el diagnóstico se establece con la medición del IMC (Índice de Masa Corporal). Un IMC entre 25 y 29,9 kg/m2 determina el diagnóstico de sobrepeso, mientras que un valor mayor o igual a 30 kg/m2 se considera como obesidad.

Causas y síntomas de la obesidad

La causa fundamental de la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y gastadas. Puede deberse a la ingesta de alimentos de alto contenido calórico o a una baja actividad física, ya que cada vez somos más sedentarios, tenemos más facilidad de transporte y podemos acceder a los servicios de forma mucho más cercana. Sin embargo, influyen otros factores que no tienen que ver con alimentación y el peso, por ejemplo, la predisposición genética, medicamentos como los corticoides y antidepresivos, hipotiroidismo, causas psicológicas como la ansiedad, así como el entorno social, ambiental y cultural.

La microbiota intestinal también se considera uno de los nuevos factores que participan en la obesidad y los trastornos metabólicos. Se ha comprobado que animales y seres humanos obesos tienen alteraciones en la composición de la microbiota intestinal. 

El síntoma más visible de la obesidad es el aumento de peso, aunque no todo aumento de peso implica obesidad. Esto implica diferentes efectos en el funcionamiento de los órganos y a nivel metabólico.

Por ejemplo, el acumulamiento de grasa abdominal puede producir un aumento de la presión intraabdominal, que puede suponer una dificultad de respiración y problemas de reflujo gastroesofágico. Además, como efecto metabólico, se asocia a la resistencia a la insulina, que puede provocar la aparición de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y otras alteraciones cardiovasculares.

El papel de la microbiota intestinal en la obesidad

Aunque hay factores que tienen que ver con la alimentación y la actividad física, el crecimiento de la obesidad aumenta de forma exponencial, lo que implica el estudio de otros factores ambientales que puedan explicar este incremento. Entre ellas, se encuentran posibles cambios en la microbiota intestinal.

Hasta hace pocos años no existía un amplio conocimiento de la composición de la microbiota intestinal ni su rol metabólico en el organismo. Sin embargo, últimos trabajos publicados sugieren que las variaciones de la microbiota intestinal en su composición y variedad pueden tener un papel importante en el desarrollo de trastornos metabólicos, como la diabetes y la obesidad. De esta forma, la microbiota intestinal está siendo cada vez más reconocida por su implicación con el sistema inmunológico, la función metabólica y la regulación energética.

Algunos de los mecanismos que se han propuesto como conexión entre la obesidad y la microbiota intestinal son:

  • Cambios en la proporción de bacterias intestinales como Firmicutes podrían asociarse con el aumento de la capacidad de la microbiota específica de obtener más energía de la misma ingesta calórica diaria. Las bacterias que componen la microbiota transforman los nutrientes complejos, como fibra dietética y mucina (una proteína que actúa como protectora de la mucosa intestinal), en azúcares simples y ácidos grasos de cadena corta. Sin el efecto de la microbiota intestinal tanto la fibra dietética como la mucina serían eliminadas en las deposiciones.
  • Homeostasis (equilibrio) energético mediante la regulación del apetito y la motilidad intestinal. Por lo tanto, puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de la energía de la dieta, así como una mayor o menor tendencia a depositar el exceso de energía como tejido adiposo.

Relación entre la alimentación y la microbiota intestinal

Una dieta alta en grasa se asocia con inflamaciones crónicas y con una alteración de la microbiota intestinal. Sin embargo, estudios con ratones y humanos han estudiado que la suplementación con probióticos y prebióticos podría contrarrestar la disbiosis intestinal y asociarse a una reducción del peso corporal.

Estos resultados ponen de manifiesto el papel de determinados ácidos grasos de la alimentación en la prevención de la obesidad, un efecto mediado por cambios en la composición de la microbiota intestinal.

El impacto que ejerce el consumo de probióticos sobre diferentes parámetros relacionados con la obesidad se ha estudiado administrando diferentes cepas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium en ratones. En general estos ensayos mostraban un menor peso del tejido graso de diversas localizaciones abdominales.

Por todo ello, cabe considerar que la modulación de su composición mediante probióticos podría ofrecer una nueva vía para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, son necesarios más estudios concluyentes en humanos en este campo.

Pautas generales de prevención de la obesidad

Alimentación saludable y actividad física

El abordaje clásico de la obesidad consiste en instaurar cambios en el estilo de vida y restringir la cirugía bariátrica para los casos más graves.

El tratamiento debe ser individualizado y globalmente debe apoyarse con enfoques multidisciplinares, como nutricionistas, médicos y psicólogos.

El primer paso es la mejoría en los hábitos alimentarios y el incremento de la actividad física para lograr un óptimo funcionamiento biológico de las reservas energéticas y prevenir un balance energético positivo.

Pautas básicas de alimentación se basan en mantener un equilibrio de nutrientes, no realizar dietas muy estrictas, ingerir mínimo 1.5 litros/día de agua y realizar ejercicio físico.

Por lo que respecta a la relación establecida entre la obesidad y la microbiota intestinal, se ha propuesto el uso de estrategias dietéticas destinadas a modular la composición de la microbiota como medio para controlar los trastornos metabólicos. La mayoría de los estudios al respecto se basan en la administración de probióticos y prebióticos, sin embargo, faltan estudios que demuestren un efecto terapéutico real.

Además, distintos estudios demuestran que aquellos pacientes que siguen regularmente los controles por un dietistas, psicólogos y médicos especializados obtienen mejores resultados que los que no mantienen ningún seguimiento.

 Referente a los hábitos:

  • Comer siempre en el mismo sitio, que debe ser distinto a los que se usan para sentarse cuando no come (cuando estudia, trabaja, lee, hace deporte…).
  • Cuando no se coma, hacer otra actividad, como leer, dar un paseo, ver una película…
  • No comer solo, hacer pausas entre plato y plato y levantarse de la mesa una vez se haya terminado.
  • Procurar mantener 5 comidas al día sin atracones.
  • No tener alimentos no recomendados a la vista: embutidos, bollería, chocolates…
  • No comprar los alimentos antes de comer o cuando hay  sensación de hambre para no comprar alimentos innecesarios.
  • Llevar una lista de la compra con alimentos y no pasar o detenerse en pasillos no recomendables, como bollería, pastelería, alimentos preparados, fritos…
  • Acostumbrarse a leer el etiquetado de los alimentos.
  • Y, sobre todo, no hacer dietas sin la revisión de un profesional cualificado.

Bibliografía

Fontané, L., et al. (2018). Influencia de la microbiota y de los probióticos en la obesidad. Clínica e Investigación en Arteriosclerosis. Elsevier. Recuperado de: https://www.elsevier.es/es-revista-clinica-e-investigacion-arteriosclerosis-15-articulo-influencia-microbiota-probioticos-obesidad-S0214916818300482

Prados-Bo, A., Gómez-Martínez, S. (2018, 18 octubre). El papel de los probióticos en el manejo de la obesidad. Aula Medica. Recuperado de: http://www.aulamedica.es/nh/pdf/8702.pdf 

Fundación Española del Aparato Digestivo. Obesidad. Recuperado de: https://www.saludigestivo.es/mes-saludigestivo/obesidad/obesidad-profundizacion/#tratamiento

Farías, M. et al. (2011). Microbiota intestinal: rol en obesidad. Revista chilena de nutrición. Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-75182011000200013&script=sci_arttext&tlng=e

Organización Mundial de la Salud. (9 de junio de 2021). Obesidad y sobrepeso. Recuperado de: WHO. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

INE – Instituto Nacional de Estadística. (5 de julio de 2021). Determinantes de salud (sobrepeso, consumo de fruta y verdura, tipo de lactancia, actividad física). Recuperado de:  https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259926457058&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout#:%7E:text=Seg%C3%BAn%20la%20Encuesta%20Europea%20de,de%20hombres%20que%20padecen%20obesidad

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