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1 octubre
¿Cómo cambia tu cuerpo con el cambio de estación?

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La semana pasada dimos entrada a la estación de otoño, la tercera del año, y claramente un cambio de estación conlleva variaciones en las temperaturas, en las horas solares, incluso en el paisaje, pero no podemos olvidarnos de nuestro organismo que, en ocasiones, dentro del proceso de adaptación, se resiente. Y al mes de otoño, así como a la primavera, se les relaciona especialmente con el estómago.

Es por ello, que en esta época pueden aparecer o aumentar las molestias asociadas a esta parte de nuestro cuerpo, tan sensible y que, en momentos puntuales, nos pide tanto cuidado. Pueden aparecer o aumentar las gastritis, las hernias de hiato o las molestias por reflujo… provocando un dolor en la boca del estómago, con sensación de ardor, malestar y hasta cambio en el apetito y el humor. Además los estudios indican que los pacientes con úlcera de estómago empeoran en otoño.

En realidad para aquellas personas que sufren molestias en el estómago en esta estación, deben tener en cuenta la cantidad de comida que ingieren. Comer en exceso y el hambre excesiva hará que la secreción de ácidos gástricos se desequilibre. Lo ideal en otoño es comer poco, pero hacerlo más frecuentemente, unas 4 o 5 veces, cocinar de manera sencilla, evitar bebidas frías, bebidas gaseosas y alimentos picantes e irritantes.

Las cocciones también serán muy importantes ya que deberán ser más largas, por ejemplo, cocciones a presión o al horno, y esto nos preparará el cuerpo para esta época en la que los días serán cada vez más fríos.

¿Cómo pueden ayudar los hábitos saludables a nuestro bienestar?

Además, nuestros hábitos son imprescindibles si queremos sentirnos bien y poder reducir al máximo las enfermedades o molestias en nuestro organismo, sobretodo en la época de cambios en los que el cuerpo se tiene que aclimatar. Y esto lo podremos conseguir si tenemos un sistema inmunológico sano y fuerte. Las claves para conseguirlo están en seguir una dieta equilibrada y adecuada a cada estación, rica en nutrientes y vitaminas esenciales, junto con una apropiada ingesta hídrica, practicar ejercicio de manera regular, así como evitar en la medida de lo posible la exposición a factores de riesgo de infecciones según la época del año, y evitar el estrés.

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